#DesplegarLaMirada | Aprender con máquinas

Por Gabriela Augustowsky.


Aprender con máquinas


Este dibujo pertenece a una serie de postales llamada "En el año 2000" (En L´An 2000) realizadas en Francia hacia 1899 por Jean-Marc Côté con motivo del fin siglo XIX y comienzos del siglo XX. En esta serie, se representaban avances científicos que el ilustrador imaginaba que se lograrían para el año 2000.


Hoy las conocemos gracias al escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, quien las adquirió y publicó acompañadas de comentarios en su libro Futuredays: A Nineteenth Century Vision of the Year 2000 (1986, Nueva York, Henry Holt and Company).


En la escuela del futuro, para aprender bastaría con recibir la información proveniente de una máquina que tritura libros y hace llegar su contenido a las mentes de los estudiantes.

A pesar de su ingenuidad, si miramos el dibujo surgen algunas cuestiones que aún hoy nos preocupan: ¿Cuál sería el beneficio de usar la máquina? ¿Dónde está el conocimiento, en los libros? ¿Qué hace el maestro, decide qué libros incluir? ¿Los alumnos estarán aprendiendo?



Pistas para desplegar la mirada


Portada del Libro de Isaac Asimov basado en las imágenes de Jean-Marc Côté.


Niño utilizando una máquina de instrucción programada. c 1957.

Fuente: https://www.sutori.com/story/the-history-of-educational-technology--vRc18iF9Yjx9g6qiNf7TBk7E


Más cercano a nuestros días, y ya situados en los inicios del campo de la Tecnología Educativa, la "máquina de enseñanza" diseñada por B.F. Skinner era un artefacto que aplicaba los principios de conducta para mejorar el proceso de aprendizaje de conceptos y términos escolares.


La máquina que introdujo el concepto de "enseñanza programada", consistía en una caja sobre la que el alumno colocaba la hoja de los conceptos para aprender, y sobre ella otra lamina ocultaba parte del texto. El alumno iba leyendo el texto, y aparecía una pregunta que debía contestar por escrito,eligiendo entre varias alternativas o rellenando una palabra. Una vez contestado perforando el espacio correcto, el propio alumno rodaba la lámina y descubría la respuesta correcta. Si era así, la maquina continuaba al siguiente concepto y anotaba un punto como reforzador; si la respuesta no era correcta no dejaba avanzar, ya que el texto debía leerse y contestarse de nuevo.


Seguimos mirando

B.F. Skinner 1954. La máquina de enseñar y el aprendizaje programado.

https://youtu.be/NJzu-RKpepc